miércoles, 8 de julio de 2009

memememememeee!!



Adoro esos teléfonos antiguos, con un auricular enorme, y un larguísimo cable en espiral en el que enrollar mis ideas mientras hablo horas y horas y horas. Me gustan los pantalones con bolsillos. No soporto abrir la nevera y descubrir que mi hermano ha dejado sólo un culín de leche en el tetrabric. Me encanta cerrar los ojos y bailar desnuda en mi habitación, siguiendo el ritmo de una canción que sólo está en mi cabeza. Odio al obrero que pone en marcha su martillo percutor justo cuando el protagonista de mi película favorita había decidido sincerarse conmigo. O a ese oportuno vecino que me obliga a escuchar su pseudomúsica infernal, cuando lo único que a mí me apetece es leer un rato, perderme entre palabras e historias que no me pertenecen. Me pueden las interrupciones, en general. Me gusta llevar falda, sólo para salir a la calle, empezar a dar vueltas y ver cómo ondea su vuelo. Me desquicia tener que frenar de golpe cuando es otro el que ha cometido una infracción. Me llena de Vida llegar a un parque y tirarme rodando por la hierba. Y es mucho mejor si puedo sentir en mi piel el rocío de la mañana. Me da rabia que se ponga a llover el día en que yo decido ponerme tirantes y sandalias... ¡que me ha costado una semana dar el paso! ¿Pero hay algo mejor que pasear bajo la lluvia? A lo mejor. Ver las gotas resbalando por el cristal de mi ventana, mientras me quedo estirada en mi sofá, tapadita con esa manta de colores, bebiendo un tazón de leche con cacao (caliente, sólo por esta vez). Darle cinco (o diez o quince o veinte..) minutos de margen al despertador. O mejor, abrir los ojos a las seis y descubrir que tienes toda una mañana de sábado para cerrar la ventana y seguir durmiendo. Pero que nadie venga despertándome a gritos ni me haga hablar cuando todavía no sé quién soy. Si te esperas media hora y resultas una compañía agradable, podremos disfrutar de una Buena conversación. Y si quieres luego nos vamos a pisar hojas secas (:


martes, 7 de julio de 2009

Sólo a oscuras te veo bien.

Como en esas noches de verano cuando, pasada ya la hora de las brujas, salgo al balcón a fumarme el último cigarrillo del día... o el primero de la próxima jornada, quién sabe. Y tú te apoyas en esa barandilla oxidada, acercándome otra cajetilla de Nobel, porque sabes bien (mucho mejor que yo) que hace más de una hora que me he quedado sin reservas. Me miras, y ambos nos reímos de ese "Fumar puede matar". ¡Pero si la misma Vida atenta contra nosotros a cada instante que pasa! Y también nos reímos de ella, ¿no es cierto? Te sientas en el suelo y sigues mirándome. Me observas en silencio hasta que le doy la última calada al pitillo. Imaginas que ando perdida en mi interior, en un debate filosófico acerca del paso del tiempo, por ejemplo. Pero no es así. Sólo trato de encontrarme en la luz de la Luna llena reflejándose en tu pelo. También cuento las estrellas que adornan el firmamento, y ya van 57, todas las que puedo regalarte Hoy. Tú suspiras y, acto seguido, sonríes. Como si, de repente, te hubieras colado en mis ideas y supieras qué es lo que se me acaba de ocurrir en este preciso momento. Y a mí me dan escalofríos cuando veo en tus ojos ese brillo especial, propio de aquellos que aún conservan su fe en el Mundo. Yo la perdí hace ya demasiado tiempo, pero todavía creo en ti. Y rezo por tus manos buscando verdades en cada recoveco de mi cuerpo. Prometo hacer lo propio con mi lengua. Dejamos la ventana abierta y jugamos a conocernos profundamente. Sin saberlo, nos convertimos en la inspiración de Doña Concha, aquella mujer que sufre insomnio desde hace tres semanas... la que tal vez ahora ha empezado a disfrutarlo. Y en un parpadeo ha huido la oscuridad y la claridad del día te anuncia que, una vez más, te has olvidado de dormir y me has arrastrado contigo en ese soñar despiertos. Y te das cuenta de que, sin haberlo planeado, ya es Mañana.



En unas horas saldré al bacón.

domingo, 5 de julio de 2009

Contigo. Sin ti.


Ven. Vuelve. Aunque sólo sea para regalarme de nuevo las ganas de echarte de menos. Sabes que yo te espero. Tómate tu tiempo y después regálamelo a mí. No tengas miedo. Yo prometo perderme en tu aroma. Y cogerte de la mano para contar estrellas Juntos, para seguir contándolas cuando amanezca. Y que me tomes en brazos para cruzar horizontes sin movernos del sitio. Como antes, ¿te acuerdas? Me encantaba Todo contigo. Y no dudaría en revivir cada instante que ya hemos compartido. E improvisaría nuevos momentos a tu lado. Ahora nos conocemos bien y puede que así todo fuese más fácil. Pero la distancia es muy puta. Y ahora le ha dado por aliarse con el tiempo. Y quién sabe si el olvido está metiendo baza también en esta historia. Te aferrarás al movimiento de las agujas del reloj y mañana ni siquiera recordarás que ayer hubo un Nosotros.



Qué pena, Amor mío..!

miércoles, 1 de julio de 2009

¡Ñam!


¿Alguna vez te han comido con los ojos? No me pidas que te mire Ahora porque vas a morir devorado. Voy a colarme en tu alcoba del mismo modo en que tú te colaste en mi vida. Voy a adueñarme de tu cama y vamos a revolver las sábanas, Juntos. Vas a respirarme mientras yo me pierdo en tu ombligo. Luego te haré esperar. Y esperarás. Tomarás mis medidas para hacerme un vestido de besos. Y al final me saborearás. Y yo te morderé hasta los sueños. Y arderemos, Juntos. Nuestros latidos se acompasarán y nuestros corazones querrán abandonar nuestros respectivos cuerpos, para encontrarse afuera. Nos quedaremos sin aliento y nos faltará el aire. Nos ahogaremos en un suspiro. Y nos consumirán las ganas de tenernos el uno al otro cuando yo te acaricie y tú me susurres al oído "Me apeteces". Y acallaremos los gemidos para no convertirlos en gritos, no sería bueno despertar la envidia del cielo. Nos miraremos de nuevo, reavivaremos el fuego de nuestras pupilas y volveremos a empezar.


Y mañana será otro día.
Y yo seré otra también, en un Mundo distinto.

martes, 30 de junio de 2009

Buscando para encontrar lo que no quiero perder.

Te busco, por cada rincón de este universo despiadado que se apodera de nosotros, débiles peleles..., pero no logro encontrarte entre la niebla.


Cuando creo hallar la luz, cuando al fin percibo tu figura adentrándose en el bosque, mi corazón se desmorona al descubrir que, tras los árboles, sólo se ocultan las sombras.










¿Dónde estás? Te estoy buscando.

lunes, 29 de junio de 2009

SAMBA CONMIGO


¿Quién eres?

Me miras. Te miro. Nos miramos.

¿Me has sonreído? Yo a ti SÍ. No lo dudes.

Volvemos a mirarNos.

Me has rozado. Me he ESTREMECIDO. Nos ha gustado.

Quiero más.
Y más.

¿Me lo das? Me lo das.

Hablar por hablar. Para sentirme cerca. Para escuchar tu voz.

Imaginar. Hacer realidad. Juntos.

¿Calor? Calor anónimo. Mucho mucho mucho calor.





¿Hasta otra?

miércoles, 24 de junio de 2009

?!



Ella. De pie frente al espejo. Desnuda. Se gusta por fuera. Por dentro... por dentro no se entiende. Se mira. Se pregunta a sí misma qué es lo que le está ocurriendo. No sabe cómo explicar(se)lo. No lo comprende. No. Pero tiene una certeza. Le gusta esa sensación. Sí. Le encanta. Y descubre que hacía años que no se sentía tan Viva. Y (te) agradece el haber recuperado esa sonrisa bobalicona. Así como el miedo a perder(la). Y no quiere etiquetar sus sentimientos. Tampoco le apetece ponerle un nombre a sus latidos. ¿Para qué? Y por eso mismo vuelve a sonreír. Sonríe. Da lo mismo quién es el que mueve los hilos. Aunque Ella sabe bien que has sido TÚ el que la ha dejado sin palabras.






Ella. Abrazada a sus sueños.

lunes, 15 de junio de 2009

LOVE STORE – LIQUIDACIÓN


Sucedió porque los dos así lo quisimos. Y lo que hemos vivido ha sido real... Pero no es suficiente. Lo siento pero no. Aquí no se aceptan las (malas) Imitaciones. Yo quiero Ese Algo MÁS. Ese No Sé Qué que un día consigue que tu corazón vuele sin tener alas y que al siguiente te desgarra el Alma. Yo quiero vibrar. Y quiero dormirme sollozando, abrazada a ese hueco vacío de mi cama. Yo quiero suspirar cada vez que tu nombre roce mis labios. Y quiero añorar tus palabras, que mi mundo se derrumbe si me faltas. Yo quiero que cada mirada que me regales me estremezca como la primera. Y quiero tener ganas de ti, de tus manos paseando por mi piel, de mis caricias recorriéndoTE, de nuestros cuerpos descubriéndose. Yo quiero temblar, primero de miedo y de emoción después. Yo quiero sonreír. Y quiero hacerte sonreír. Yo QUIERO QUERER abrazarte. Y QUIERO que QUIERAS tenerme cerca.







Yo quiero Ese Amor.


Yo quiero Amor Amor.


sábado, 13 de junio de 2009

<< A ti te da lo mismo y a mí no me importa >>


El problema... bueno, uno de los problemas es que tú siempre tienes los ojos tristes. En serio, ¿no te has dado cuenta? Yo sí, lo he notado. Nunca te brillan. Nunca se te ilumina la mirada cuando estamos juntos. Y yo... yo tampoco sonrío cuando veo que te acercas a mí. Y ya no me río con tus bromas absurdas, no como antes. El problema es que ya no te busco entre la gente. Que no pienso en ti cuando estás lejos, que ya no te echo de menos cuando estamos separados. El problema es que no es tu imagen la que me viene a la cabeza cuando alguien habla de Amor. Que no hago planes ni me imagino un mañana a tu lado. El problema es que el roce de tu lengua ya no hace que me estremezca de placer. El problema es que a mí me gusta dormir sola, ocupando los dos lados de mi cama. Que no hay sitio para ti y no estoy segura de querer hacerte un hueco a mi lado.






Tal vez el problema sea que yo no estoy hecha para viajar en compañía. Que me equivoqué de vagón y no te tocaba a ti ser mi compañero de trayecto. O que pienso demasiado. Sí, tal vez es eso.

jueves, 4 de junio de 2009

LEJOS



Ahí está otra vez. Ella. Subida, como siempre, en el número seis. Sentada, una vez más, en sentido contrario al de la marcha.
Hace varios meses que compartimos autobús. Yo me fijé en su mirada perdida desde el primer momento en que la vi, pero dudo que ella pueda siquiera recordad mi cara... nunca sé dónde tiene la cabeza, todavía no he conseguido averiguarlo. Lo único que puedo afirmar con total seguridad es que, si en un plazo de tres semanas no ha logrado sonreír, va a ser devorada por sus propios miedos. Sí, estoy convencida de que esa muchacha está realmente aterrorizada. No tiembla, es verdad, y puede que ya se le hayan agotado las lágrimas, pero le teme a algo. Por eso se esconde bajo esa ropa de colores y esas aparatosas gafas de pasta. Pero sus propios ojos la delatan, buscando quién sabe qué tras el cristal de la ventana... y ni ella misma tiene una remota idea de lo que NECESITA encontrar. Tal vez está enamorada y no es correspondida. O tal vez lo que ocurre es que ella no puede amar como quisiera. Puede que esa música que escucha le recuerde aquella vez que sí se enamoró... para siempre. A lo mejor le asusta dar un paso en falso. O a lo mejor no quiere volver a ir atrás y deshacer el camino ya recorrido.

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