Entonces salí a la calle...
Llevaba mucho tiempo encerrada en mi casa, en mi habitación, en mi propio mundo. Llevaba demasiado tiempo negándome los sueños, la ilusión, negándome a la vida.
No recuerdo qué fue lo que cambió ese día, sólo sé que era totalmente distinto al anterior, que ya nada era tal como yo lo recordaba y nunca nada volvería a ser como antaño.
Aquel miércoles... ese último miércoles del mes de agosto... de aquel extraordinario mes de agosto transcurrido en ese peculiar 2008... Sólo ese día sentí la imperiosa necesidad de asomarme a la vetana del futuro y respirar las fragancias que me ofrecía ese nuevo mundo de increíbles sensaciones. Sólo ese día una fuerza mayor que cualquier deseo jamás experimentado por nadie me impulsó a la realidad, a la fascinante realidad que se hallaba tras los muros de un frío corazón.
Entonces la lluvia empapó mis pies y, nadando mi alma en un oceano de libertad, me sentí FELIZ, me sentí VIVA.

¿Demasiados adjetivos?
Tal vez sí...
No pensé al escribir, salió lo que salió, y no he querido retocar el texto.