¿Te has dado cuenta? Yo lo comentaba la otra noche con mi amigo, aquel joven príncipe francés; las personas grandes no entienden Nada. Que sí, que sí, que es verdad. Se supone que son ellas las que más saben cuando, en realidad, son las que necesitan más explicaciones. No ven más allá de lo que tienen frente a sus narices y, aun así, creen tenerlo todo controlado cuando hablan de cifras, fechas, y de todos esos datos que consideran tan importantes. No sé, qué quieres que te diga, yo no acabo de entenderlas. Igual lo que ocurre es que yo soy demasiado... ¿simple? Puede ser, porque yo no me preocupo por esas cosas tan relevantes... Yo no miro por la ventana antes de salir a la calle para ver qué tiempo hace ahí fuera, ni me quita el sueño el no saber lo que estará haciendo mi vecino con su vida. Yo hablo con LaLuna en lugar de contar estrellas y no colecciono monedas, sólo recuerdos. Todavía puedo ganarle pulsos a la vergüenza y me importa muy poco el qué dirán. Yo he aprendido a hacerme feliz con las pequeñas cosas del día a día. Fíjate, todo el mundo se pregunta a qué narices me dedico y nadie entiende que me estoy regalando todo ese tiempo que me robó el maldito hacerloquesedebe. Sí, resulta que yo Vivo.martes, 29 de diciembre de 2009
¿Y tú?
¿Te has dado cuenta? Yo lo comentaba la otra noche con mi amigo, aquel joven príncipe francés; las personas grandes no entienden Nada. Que sí, que sí, que es verdad. Se supone que son ellas las que más saben cuando, en realidad, son las que necesitan más explicaciones. No ven más allá de lo que tienen frente a sus narices y, aun así, creen tenerlo todo controlado cuando hablan de cifras, fechas, y de todos esos datos que consideran tan importantes. No sé, qué quieres que te diga, yo no acabo de entenderlas. Igual lo que ocurre es que yo soy demasiado... ¿simple? Puede ser, porque yo no me preocupo por esas cosas tan relevantes... Yo no miro por la ventana antes de salir a la calle para ver qué tiempo hace ahí fuera, ni me quita el sueño el no saber lo que estará haciendo mi vecino con su vida. Yo hablo con LaLuna en lugar de contar estrellas y no colecciono monedas, sólo recuerdos. Todavía puedo ganarle pulsos a la vergüenza y me importa muy poco el qué dirán. Yo he aprendido a hacerme feliz con las pequeñas cosas del día a día. Fíjate, todo el mundo se pregunta a qué narices me dedico y nadie entiende que me estoy regalando todo ese tiempo que me robó el maldito hacerloquesedebe. Sí, resulta que yo Vivo.martes, 10 de noviembre de 2009
Abre paréntesis, ele, cierra paréntesis, cuatro y signo de exclamación.
lunes, 21 de septiembre de 2009
miércoles, 26 de agosto de 2009
Que Ya.
lunes, 17 de agosto de 2009
tic-tac
Mi vida huele a ti y mi día a día sabe a todos esos ositos de fresa que te robo sin que te des cuenta. No me mires mal, sé que vas a vengarte y vas a comerte todos mis bombones... No, todos no, sólo los de chocolate negro, porque eres malo pero no cruel. De otro modo no me habrías escondido esos besos entre las teclas del piano. Que sí, que los he encontrado, y sé que no te los dejaste ahí olvidados en un descuido. Los voy a ir coleccionando y me los reservaré para cuando los necesite, para echármelos encima alguna mañana tonta, a lo mejor. Quizás los meta en una caja parecida a aquella en la que guardas tú los míos, o en una similar a esa en la que tengo enlatada tu risa. Me gusta escucharla en alguna que otra ocasión. De vez en cuando, en ciertos momentos en los que me urge reducir a cero esos doscientos cincuenta y seis kilómetros que mide la cuerda que nos mantiene unidos. A veces, cuando la nostalgia me toma la mano, también me gusta pasear por mi habitación, porque en cada rincón resuena el eco de tu voz y a mí me encanta perderme en tus palabras. Luego me estiro en la cama y me cubro con esas sábanas que me devuelven el abrazo que me diste cuando más lo necesitaba. Trato de dormir y, si no lo consigo, cierro los ojos y cuento las pecas de tu cuerpo. O rebusco bajo la almohada, ahí guardo todas las miradas que me regalaste y alguna que otra sonrisilla bobalicona.martes, 11 de agosto de 2009
Comercio humano
Marta guarda su vida bajo llave, la tira al río y se deshace de todas las copias. Está asqueada. Ha descubierto, a sus 22 años, que el amor existe. Sí, claro que sí. Existe y está en este mundo sólo para putearla a ella. Se ha dado cuenta, por ejemplo, que durante todo este tiempo, mientras ella hacía el amor con Pedro él sólo se la follaba. Pobre infeliz. ¡Qué imbécil!
Y pensar que todo empezó cuando decidió vender su alma por dos picos. No, tal vez sucedió al revés. A lo mejor necesitó ese par de picos para no verse a sí misma realizando semejante transacción. ¡Maldita sea!
martes, 28 de julio de 2009
21 gramos 100% compatibles
Y, de repente, te convertiste en algo más que pura adrenalina, ese cuerpo de sangre mezclada con gasolina. Dejaste de ser sólo esa peca capaz de hipnotizarme. O ese aroma que me abstrae del mundo, incluso cuando estás lejos... no, mejor dicho, incluso cuando no estás a mi lado, porque siempre te he sentido cerca, siempre te siento conmigo.
Justo el día en que conseguí que tu corazón fuese de papel [lo estrujo y ¡RAS!], en ese preciso instante en el que estuvimos a menos de 3mm de distancia, pasaste a ser mi compañero de alma. Sí, tú. Ese romántico para el que no existen imposibles, caballero andante que sin escudo se atreve a enfrentarse al mismo Destino si se pone en su contra y trata de impedirle llegar a donde quiere, con quien quiere. Y ahora ya me he acostumbrado a esos ojos que se clavan en mi piel, y a esa cara de embobado que se te queda cada vez que me ves reír. Cada noche sueño con ellos y con tus palabras: ‘¿Sabes que tienes una mirada preciosa?’. Y ya no sé si podría vivir sin lo que me hacen sentir. Por eso no quiero que dejes de mirarme así nunca, no mientras tú quieras seguir haciéndolo. Y créeme que yo haré todo lo posible para que no pierdas las ganas. Ya te lo dije, quiero hacerte FELIZ. Quiero seguir haciendo planes contigo, planes que sé que llevaremos a cabo. Quiero que acabemos perdidos en ese bosque que ya es nuestro, vivir a base de besos sobre una alfombra de colores otoñales y abrazarte fuerte fuerte fuerte... soñando acabar dentro de ti.
Y susurrarte al oído ‘SIEMPRE’. Sin miedo.
jueves, 23 de julio de 2009
Cuento las horas

miércoles, 8 de julio de 2009
memememememeee!!

Adoro esos teléfonos antiguos, con un auricular enorme, y un larguísimo cable en espiral en el que enrollar mis ideas mientras hablo horas y horas y horas. Me gustan los pantalones con bolsillos. No soporto abrir la nevera y descubrir que mi hermano ha dejado sólo un culín de leche en el tetrabric. Me encanta cerrar los ojos y bailar desnuda en mi habitación, siguiendo el ritmo de una canción que sólo está en mi cabeza. Odio al obrero que pone en marcha su martillo percutor justo cuando el protagonista de mi película favorita había decidido sincerarse conmigo. O a ese oportuno vecino que me obliga a escuchar su pseudomúsica infernal, cuando lo único que a mí me apetece es leer un rato, perderme entre palabras e historias que no me pertenecen. Me pueden las interrupciones, en general. Me gusta llevar falda, sólo para salir a la calle, empezar a dar vueltas y ver cómo ondea su vuelo. Me desquicia tener que frenar de golpe cuando es otro el que ha cometido una infracción. Me llena de Vida llegar a un parque y tirarme rodando por la hierba. Y es mucho mejor si puedo sentir en mi piel el rocío de la mañana. Me da rabia que se ponga a llover el día en que yo decido ponerme tirantes y sandalias... ¡que me ha costado una semana dar el paso! ¿Pero hay algo mejor que pasear bajo la lluvia? A lo mejor. Ver las gotas resbalando por el cristal de mi ventana, mientras me quedo estirada en mi sofá, tapadita con esa manta de colores, bebiendo un tazón de leche con cacao (caliente, sólo por esta vez). Darle cinco (o diez o quince o veinte..) minutos de margen al despertador. O mejor, abrir los ojos a las seis y descubrir que tienes toda una mañana de sábado para cerrar la ventana y seguir durmiendo. Pero que nadie venga despertándome a gritos ni me haga hablar cuando todavía no sé quién soy. Si te esperas media hora y resultas una compañía agradable, podremos disfrutar de una Buena conversación. Y si quieres luego nos vamos a pisar hojas secas (:

martes, 7 de julio de 2009
Sólo a oscuras te veo bien.
En unas horas saldré al bacón.

